Y aunque haya sido yo la que se haya ido...
La noche corta como un cristal roto...
y tú estarás tan triste como hermosa.
Y yo procuraré sonreír más a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera siempre
me está esperando una nueva mañana.
Como aquella nuestra... radiante y soleada.
Un sucedáneo de la vida será, al fin
el tiempo que he de recorrer sin ti.
Y tú procurarás cumplir todo lo que has prometido
ser fuerte y devorar la manzana.
Has de pensar cada nueva mañana
que una chica a menudo
piensa en tí... y sonríe.
Aunque, quizás, no sean sus días más felices.
[Te amo, más allá del océano que nos separa]
Para que veas que hago los deberes
21:45 |
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