Bajé nerviosa de aquel enorme aparato que me había traído por los aires hasta un sitio nuevo.
Caminé por el pasillo, con paso acelerado, deseando que mi maleta no tardase.
Y, como si las hadas me hubiesen oído, salió la primera.
La cogí y fui caminando hasta aquellas puertas.
Habían miles de rostros allí, pero yo sólo ví uno: el de ella
Toda vestida de blanco, caminó hacia mí, muy seria.
Cuando salvamos la barrera que nos separaba, me dio un abrazo.
Nunca me habían abrazado con miedo a que me desvaneciera...
Las palabras salían de la boca sin sentido, y las sonrisas no podían contenerse.
Pero las miradas no se cruzaron. Hasta que estuvimos justo enfrente.
De repente, aquellos ojos me miraron con esa mezcla de decisión y dulzura.
Determinados a decirme tantas cosas sin hablar...
Mi corazón dio un vuelco y aceleró a mil por hora
en esos momentos, no sabes dónde poner las manos
pero mi cuerpo sí supo dónde poner los labios.
Y la besé en aquellas escaleras que nos transportaban hacia abajo,
mientras nosotras, sin embargo, volábamos tan alto.
[En aquel momento entendí
que jamás volvería a desear besar a nadie más]
Un instante que paró el mundo
Al aire
Yo no podría haberlo dicho mejor
Ayer vimos la peli de Stardust, y no fue casual. Quería que la vieses porque contiene una de las mejores declaraciones de amor que he visto nunca. Una que describe perfectamente lo que mi corazón, mi alma y mi cabeza; lo que, en definitiva, yo, siento por ti.
¿Recuerdas que te dije que sé poco del amor?
Pues no es verdad.
Sé mucho del amor y lo he visto.
He visto siglos y siglos de amor.
Era lo único que hacía soportable contemplar vuestro mundo.
Observar tantas guerras, mentiras, dolor y odio.
Me daban ganas de no volver a mirar hacia abajo...
Pero entonces veías cómo queire el ser humano:
podía buscar en los confines más remotos del universo
y jamás encontrar algo más hermoso.
Por eso... sí. Sé que el amor es incondicional.
Pero también sé que puede ser
imprevisible,
inesperado,
incontrolable,
insoportable
y, aunque resulte extraño, es fácil de confundir con el odio.
Lo que intento decirte, es que...
creo que te amo.
Noto mi corazón como si mi pecho apenas pudiera contenerlo.
No sé, es... como si no me perteneciera a mí
porque te pertenece a ti.
Y si lo quisieras, no desearía nada a cambio de él.
Ni regalos, ni bienes, ni demostraciones de devoción.
Nada, salvo saber que tú también me amas.
[Seremos eternas]
8
Y no lloraba por la desdicha.







