Hoy te dedico una de las canciones que más me ha gustado cantar siempre...
Gracias a ti, ahora cantarla tiene sentido.
Eres el amor de mi vida. Y eso, es para siempre
Besa mis días y mis noches
Ese momento
mi pecho arde
mis manos anhelan tratar de alcanzarle...
en cualquier instante.
Y aunque sé que mi ser jamás la alcanzará...
Me da igual, pues con sólo saber que mañana la veré me basta.
[Quiero compartir contigo todos mis sueños, todos mis segundos, mis momentos; quiero que seas mi vida y ser tu vida]
Te amo, Marian.
Te buscaré hasta que cieguen mis ojos
Te necesito y no sé cómo decir...
que sin ti no soy de nadie.
[Mis ojos han visto grandes paisajes, bellos parajes,
pero nada comparable al amor que hay en los tuyos]
Eres mi vida entera, princesa.
Te amo con locura.
9
Nueve, y sigo volando por tu cuerpo
con cada curva siento cada movimiento
cada poro de tu piel es un cubil para mis sueños
que se enredan, sobrevuelan el aire de mis anhelos.
Cada suspiro se torna en avatar de un deseo
cada mirada se revela como el mejor de los besos.
Puedo acariciar tus manos y volver a sentir vida
pero la mejor de tus curvas es, sin duda, tu sonrisa.
[Improvisación, mode OFF]
[Felices nueve meses, princesa de mi vida]
En barbecho
Tengo la cabeza en barbecho, ya sabes, en cuando la dejas descansar un tiempo para que luego florezca con más fuerza. Perdóname si no estoy inspirada para escribir muchos versos últimamente. El trabajo me come la energía vital por completo. Lo único que me mantiene en pie para no dormirme durante doce horas seguidas es el entusiasmo y lo que me gusta hacer lo que hago.
Pero no tengas duda alguna que florecerá. Y lo hará porque tú eres mi agua, mi aire y mi alimento.
Y no es que vaya a comerte un día de estos,
aunque quizás sí, pero sólo a besos...
Es porque mi amor sólo crece gracias a tus verdes miradas.
Te adoro, sabes?
Para que veas que hago los deberes
Y aunque haya sido yo la que se haya ido...
La noche corta como un cristal roto...
y tú estarás tan triste como hermosa.
Y yo procuraré sonreír más a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera siempre
me está esperando una nueva mañana.
Como aquella nuestra... radiante y soleada.
Un sucedáneo de la vida será, al fin
el tiempo que he de recorrer sin ti.
Y tú procurarás cumplir todo lo que has prometido
ser fuerte y devorar la manzana.
Has de pensar cada nueva mañana
que una chica a menudo
piensa en tí... y sonríe.
Aunque, quizás, no sean sus días más felices.
[Te amo, más allá del océano que nos separa]







