Nos conocimos hace unos cuantos años
ya no recuerdo si cuatro, cinco o seis.
Ella era tan sólo una niña de palabras dulces
y yo empezaba a ser una mujer de ojos tristes
con el corazón roto más de una vez.
Nos conocimos como se conoce a tanta otra gente
a tantos desconocidos a través de una red
y sin embargo, desde el primer hola
supe que ella habia llegado para quedarse
para quedarse... de una forma u otra.
Nos conocimos sin conocer la superficie
sin hipócritas cartas de presentación
yo le dije, directa, "esto te ofrezco"
y ella dijo, muy seria, "esta soy yo".
¿Cómo es posible querer tan diferente
a alguien con quien hablas tan pocas veces?
Y sin embargo...
Horas y horas conversación
de complicidad, de sermones,
de mutua comprensión.
Ella era tan sólo mi niña de palabras dulces
yo empezaba a ser su chica de ojos tristes.
Dos maneras distintas de entender las razones
de un mismo por qué.
Dos historias de amor intempestivas.
Dos corazones presos... y rotos, más de una vez.
La eché de mi vida
La eché de mi vida por motivos dispares.
Por no estar de acuerdo, por ser cobarde
por desganas de añadir otro asunto del que preocuparme.
De esas decisiones que te queman.
Por las que sufres. Sin saber por qué.
La eché de mi vida... Una y otra vez.
Pasaron los años, y un día
mi atormentada memoria la trajo hasta mí
y quién sabía si, quizás, con tan sólo un hola
ella podía regresar para quedarse.
para quedarse... de una forma u otra.
Así que sólo dije:
"Espero que estés bien
yo sigo siendo aquella chica de ojos tristes
aquella mujer...
con el corazón más roto que ninguna otra vez"
Ella me miró y tendió su mano
con una sonrisa de "te he estado esperando"
Y su respuesta fue de esas que te elevan
Por las que eres feliz. Sin saber por qué.
Nuestra historia
22:26 |
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1 comentarios:
Me ha encantado. La verdad es que nuestra historia es un poco triste desde el principio... Pero me gusta cómo es ahora y me encanta la idea de que no tendrá final. Te amo, mi vida :)
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